San Andrés y Sauces
El Ayuntamiento no cobrará el canon aprobado en las circunstancias actuales; el mantenimiento de los senderos cae frente a las prioridades económicas
Los mayoristas turísticos dedicados con exclusividad a las rutas de senderos en La Palma se han sumado a las consideraciones de inseguridad denunciadas por numerosos particulares en uno de los enclaves que tradicionalmente ha registrado mayor volumen de visitas.
Marcos y Cordero, parte del núcleo central de la Reserva de la Biosfera de Los Tilos, ha dejado de figurar en las rutas de las empresas especializadas desde hace más de un año, una medida que progresivamente han ido adoptando otros touroperadores que intentaron ofertar un recorrido que, a la larga, les ocasiona más de una preocupación. Mientras, la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo palero intenta estos días, a través de reuniónes y solicitudes, encontrar los 75.000 euros necesarios para acometer la reparación y el mantenimiento de una zona del emblemático sendero, concretamente el Espigón del Atravesado, donde el angosto camino se estrecha y donde se produjeron derrumbes como consecuencia de las lluvias del pasado invierno cuyos daños son evidentes todavía a día de hoy.
El origen de este retraso a la hora de acometer la obra se encuentra en las restricciones económicas derivadas de los recortes prespuestarios que ha sufrido la partida destinada al mantenimiento de la red de senderos de la Isla, cantidad que en 2007 ascendía a 400.000 euros y que ahora ha pasado a ser de 100.000 euros, insuficientes para cubrir las necesidades de los más de 1.000 kilómetros de senderos que recorren la geografía palmera. En cuatro años, según figura en los presupuestos de Medio Ambiente, los presupuestos de este departamento insular han perdido de forma progresiva partidas por valor de 2 millones de euros, medidas que responden a las prioridades presupuestarias en materias como empleo o asuntos sociales, entre otras,frente al recorte de ingresos que sufren las arcas insulares. El canon que el Ayuntamiento tenía previsto cobrar no se llevará a efecto porque no se oferta ningún servicio.
“Para nosotros arreglar ese sendero es una prioridad y estamos buscando los recursos económicos”, señala Julio Cabrera, consejero de Medio Ambiente, que insiste en que “tratamos de mantener toda la red en óptimas condiciones”. Las empresas especializadas en este tipo de rutas afirman que “no podemos asumir esos riesgos porque ante cualquier contratiempo los seguros no nos atenderían; no hacemos ninguna ruta en ese enclave natural porque entendemos que ponemos al usuario en riesgo y no estamos seguros de que su uso esté dentro de la legalidad”. Algunos de estos empresarios van más allá y entienden que “más tarde o más temprano esa ruta tendrá que quedar cerrada seriamente, más allá de que figure como tal en la página web del Cabildo; es un espacio muy escarpado, donde se producen desprendimientos con facilidad y donde se requiere un mantenimiento constante que, por lo que vemos, no puede llevarse a cabo”.
EUGENIA PAIZ
