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Según Federico Aguilera Klink “el mundo está en manos de cuatro desalmados”

Revista Digital San Borondón

Canarias

Desde su punto de vista, los grandes poderes económicos mienten y secuestran la voluntad de los políticos para que gobiernen para ellos

El Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna, Federico Aguilera Klink, ofreció este martes en la Sala San Borondón una conferencia sobre la incompatibilidad entre Capitalismo y Democracia, en un acto que forma parte del ciclo “Los Cimientos de un Mundo Sostenible. La Alternativa Democrática y Social” que viene desarrollando desde 2004 el Centro de la Cultura Popular Canaria.

Aguilera Klink asegura que democracia y capitalismo son dos cuestiones completamente incompatibles aunque muchos argumenten que de los sistemas posibles este es el menos malo, algo con lo que personalmente no puede sino discrepar.

Para argumentar su razonamiento, el profesor utiliza una serie de pinceladas para demostrar la evolución del capitalismo y de la democracia implícita que conlleva la cotidianidad del capitalismo, puesto que si bien nos dicen desde las administraciones y desde los partidos que es un sistema que funciona porque cada cuatro años tenemos derecho al voto, la realidad del día a día pone en tela de juicio tales aseveraciones hasta el punto de que cualquiera podría llegar a la conclusión de que estamos sujetos a un sistema democrático.

Afirma que quienes nos gobiernan hoy en día son personas carentes de sentimientos, son personajes que se incrustan en las estructuras de los partidos con el único fin de tocar poder, pero que no tienen alma, son auténticos desalmados como así queda demostrado con las formas con las que tratan al conjunto de la sociedad, imponiendo reformas laborales brutales que amenazan con socavar el mínimo Estado de derecho.

Desde su punto de vista, aunque la humanidad ha ido avanzando con el paso de los siglos, realmente la política no ha evolucionado tanto. En este sentido, explica que en el año 1516, Tomás Moro escribió en su libro Utopía que los Estados no eran otra cosa que la conspiración de los ricos y sus intereses contra el pueblo, reflexiones que nos llevan a pensar que este pensador medieval ya estaba viendo lo que nos venía encima, porque en el fondo estamos hablando de que los poderes económico-financieros discurren los modos para defender aquello que apañaron con malas artes y no lo que consiguieron justamente, maquinaciones que en definitiva pasan a ser leyes cuando a estos ricos les interesa, como ocurre con la reforma laboral actual sin ir más lejos.

Federico Aguilera insiste en que esa idea de conspiración entre los poderes político-económicos para garantizarse su supremacía que denunciaba Moro en el siglo XVI tiene hoy en día plena vigencia con este ataque masivo del capitalismo contra los intereses de la sociedad civil utilizando a los Estados para imponer sus intereses particulares.

El catedrático de Economía Aplicada de la ULL se pregunta qué motivaciones hay realmente detrás de las decisiones políticas que se toman en contra de los intereses de la mayoría social y que solamente benefician a unos pocos, siempre grandes empresarios y banqueros, quienes acusan luego a quienes se rebelan de “conspiranoicos” y de generar alarma social, pero la realidad la vemos todos los días a través de recortes presupuestarios, reformas laborales y en el caso de Canarias brutales recortes en los servicios esenciales, construcción de infraestructuras inútiles e innecesarias como el puerto de Granadilla o ahora los permisos a Repsol por parte del gobierno estatal para que lleve a cabo la explotación del petróleo pese a que el pueblo se opone frontalmente.

Por otro lado, indica que otro de sus referentes es Adam Smith, puesto que entiende que sus reflexiones son de una lucidez tan grande que merece la pena reeleerlo y redescubrilo constantemente, cuyas observaciones nos ayudan a entender la deriva neoliberal actual. En este sentido, recuerda que a finales del siglo XVIII este pensador citaba que las leyes y los gobiernos pueden ser considerados en todos los casos como una coalición de los ricos para oprimir a los pobres con el objetivo de mantener en su provecho la desigualdad de bienes, ni más ni menos que lo que hoy en día está ocurriendo, dijo Aguilera Klink

Además citó a otros pensadores y economistas para demostrar que en la evolución de la sociedad ese capitalismo que socava los cimientos de la democracia siempre ha estado presente, ya que además de Moro, citado anteriormente, otros como Galbraith (1973), retoma las ideas de Smith pero con un lenguaje nuevo al destacar lo que necesita la gran corporación, ya que se refería a las élites económicas asegurando que sus intereses privados los acaban transformando en intereses públicos, como ocurre con el puerto de Granadilla, con la problemática de las renovables o las prospecciones de petróleo, ya que hablamos de que se transforma en obra pública proyectos con intereses privados.

Aguilera Klink dijo también que otro pensador a tener en cuenta es el premio nobel de economía Stiglitz, quien en su libro “Caída Libre” sostiene que es casi imposible establecer políticas razonables, no se hace nada cuando se podría hacer mucho, por tanto. no dan cabida el debate intelectual, sino que más bien lo desprecian, que en definitiva es lo que ha pasado con el puerto de Granadilla.

Audio de la charla-coloquio

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