La Palma
Un estudio publicado en el último número de una revista de Geografía de la Universidad de Murcia, con informes de expertos canarios vinculados a la ULL, refleja que la agricultura ha perdido peso económico en la última década y el desarrollo turístico no ha arrancado, dejando al palmero en manos de las instituciones.
La coyuntura económica reflejada en la evolución de los datos existentes sobre rentas y empleo en La Palma sitúan actualmente la economía de la mayoría de las familias en manos de las administraciones. Los palmeros han pasado, en las últimas décadas, de vivir del campo a depender del sector servicios y, más concretamente, de ingresos generados en el sector público.
Esto es así hasta el punto de que, según los últimos estudios, la agricultura palmera, que a mediados de las décadas de los 80 y los 90 contaba con el 45% de los cosecheros de Canarias (30 por ciento de la producción), ahora solamente representa el 9% del valor añadido bruto (VAB) que suma la producción económica insular, mientras el sector servicios (incluido el público) ha subido hasta el 69 por ciento.
Así se confirma en un estudio realizado por varios expertos (Carlos Martín Fernández, Rafael Daranas Carballo y Israel García Cruz) en colaboración con el Departamento de Geografía de la Universidad de La Laguna, que se publicó en la revista Papeles de Geografía, que edita la Universidad de Murcia (UMU), basado en una investigación que se centró en los cambios de uso del suelo en La Palma.
Pese a que el sector terciario y, en concreto, el turismo ha constituido el eje estructurador de la economía canaria en las últimas décadas, su proceso de implantación, en competencia con la agricultura, no se ha manifestado de igual forma en todas las islas. En el caso de La Palma esa penetración se ralentizó al extremo, manifestándose el escaso interés de los propietarios del suelo en un cambio sectorial basado inicialmente en una rentable agricultura comercial que, con los años, también ha decaído.
Así, ante el freno impuesto al turismo, la transición real que se ha producido en La Palma es el paso de una economía eminentemente agrícola y comercial a una de servicios. La Isla Bonita, que hasta hace unas décadas presentaba la particularidad en el contexto regional canario de basar su economía en el predominio del sector agrario, progresivamente ha adaptado sus valores macroeconómicos a los del resto del Archipiélago. Hasta el punto de que ya no se puede afirmar, tal y como se hacía en la década de los años ochenta, que la isla de La Palma es una isla agrarizada.
Los datos lo aclaran, el sector primario insular ha retrocedido sustancialmente en importancia económica para los palmeros, representando en la actualidad solamente el 9% del valor añadido bruto (VAB) de La Palma, muy lejos del 22 por ciento del sector secundario y del 69% del sector servicios. Es más, el estudio hace una mención especial a la incidencia directa del sector público en la economía familiar de la Isla, ya que representa casi el 30% del VAB, siendo el principal generador de rentas, iniciativas y empleo estable en La Palma.
En el estudio se concluye que el palmero “es un modelo económico que se ha asemejado al del conjunto de la Comunidad autónoma, caracterizado por una polarización creciente hacia el sector servicios y una importancia decreciente del sector primario en el volumen de actividad, aunque aún en la Isla Bonita no se manifiesta el intenso desequilibrio intersectorial existente en las islas capitalinas y turísticas.
En La Palma el plátano, con 3.250 hectáreas, es el cultivo clartamente hegemónico y significa más del 90% de la producción agraria insular, marcando su paisaje costero. Los plataneros aún mantienen rendimientos económicos considerables, con una media de unos 140 millones de euros de ingresos anuales, entre venta y subvención europea (según informes del sector). Esa es casi toda la rentabilidad económica de la agricultura insular, a la que se suma un policultivo para el mercado interior y el autoabastecimiento en progresivo abandono, con ínfima o nula capitalización, explotada familiarmente, con dedicación parcial o como complemento.
MAIKEL CHACÓN
Los Llanos
