La Palma
El estudio expuesto en la revista Papeles de Geografía, de la Universidad de Murcia, también analiza la situación del “encorsetado” sector turístico de La Palma. Así, apunta que dentro del sistema socioeconómico insular, la actividad turística ha tenido un lento crecimiento pese a la incorporación de la imagen de marca “Isla Bonita”.
Las plazas turísticas extrahoteleras (6.084) casi duplican las hoteleras (3.763). Además, la oferta se encuentra concentrada en los municipios de Breña Baja, al nordeste (3.638 plazas totales), y Los Llanos de Aridane, al sureste (2.571). Junto a la oferta reglada, existe una numerosa bolsa de viviendas ilegales que han funcionado, hasta que empezaran a regularizarse el año pasado, en régimen de economía sumergida.
Dos son las razones que explican esa ralentización y el retraso del turismo de sol y playa. De una parte, ha existido un escaso interés por parte de los agentes sociales (propietarios e instituciones) hacia la función turística, sin duda concentrados en una rentable economía platanera mantenida al cobijo de la salvaguardia institucional. La otra razón, derivada de la circunstancia anterior, tiene que ver con que los suelos con mayores posibilidades de uso turístico coinciden con los de mayor productividad platanera.
La agricultura orientada a la exportación se localiza en la franja costera, hasta unos 300 metros sobre el nivel del mar, un anillo insular donde el plátano entra en competencia territorial con la actividad turística, encareciéndose por este motivo las operaciones de compraventa y su reconversión a usos turísticos.
M.CH.
Los Llanos
